Seguramente muchos de vosotros, si tenéis bebés o amigos con bebés, habéis oído hablar del masaje relajante infantil, los masajes para cólicos o el masaje respiratorio.
Es cierto que pensar en que a un bebé se le pueda dar un masaje como cuando un adulto acude a un masajista o a un fisioterapeuta, parece un lujo que todos querríamos tener de mayores.
Hoy en día el masaje relajante infantil es una de las actividades que más se practican y que mejor resultado tiene para muchas de las carencias con las que los adultos hemos crecido.
Para empezar, el masaje relajante infantil sirve para perder el miedo a la hora de coger, tocar o rozar a un bebé. La técnica del masaje relajante en bebés es algo más que pasarles las manos por el cuerpo, es un momento de intimidad con el bebé que además, pueden realizar cualquiera de los progenitores.
La historia del masaje infantil nos hace remontarnos a China, hace 3.000 años A.C. donde está el primer material escrito sobre este tema. También podemos remontarnos a Persia, India o Egipto donde se utilizaban como terapia manual este tipo de técnicas.
A lo largo del tiempo se ha visto que con los masajes los bebés desarrollan un apego seguro. El masaje infantil es un tacto nutritivo mediante el cual se crea un efecto positivo y se promueve la salud mental y física.
Un masaje relajante actúa como herramienta para mejorar los vínculos afectivos, el tacto es una forma de expresión y de comunicación innato en los humanos. Nuestras manos se convierten en un canal de amor hacia el cuerpo de nuestros bebés.
En el Family Wellness, utilizamos el masaje relajante infantil como complemento a las sesiones de estimulación acuática temprana. Después de un baño con agua caliente encontramos la musculatura relajada y es el mejor momento para poder ofrecer más beneficios aún al bebé. Además de aportar un plus al momento afectivo que se crea en el ambiente, también ayudamos a la circulación para que se oxigene.
Un factor muy importante a tener en cuenta a la hora de dar el masaje, es la elección que hacemos del aceite. Lo mejor es usar aceites vegetales de primera presión en frío, que sean ecológicos y aptos para las pieles de bebés.
Estos son algunos de los aceites vegetales que nos gustan y sus cualidades:
- Aceite de Sésamo: Este aceite es conocido por ser altamente nutritivo y adecuado para todo tipo de pieles. Contiene ácidos grasos esenciales que ayudan a hidratar la piel y mantener su suavidad. Además, el aceite de sésamo absorbe muy bien y es una delicia para el olfato.
- Aceite de Caléndula: La caléndula es conocida por sus propiedades calmantes y cicatrizantes. El aceite de caléndula es especialmente beneficioso para las pieles sensibles y propensas a la irritación, ya que ayuda a reducir la inflamación y a promover la cicatrización de la piel. También tiene propiedades antibacterianas que pueden ayudar a prevenir infecciones en la piel del bebé.
- Aceite de Almendras Dulces: Este aceite es suave y ligero, lo que lo hace ideal para la piel delicada de los bebés. Es rico en vitamina E y es fácilmente absorbido por la piel, dejándola suave e hidratada sin dejar una sensación grasosa.
- Aceite de Perilla: Este aceite es rico en ácidos grasos omega-3, que son esenciales para mantener la salud de la piel. El aceite de perilla tiene propiedades antiinflamatorias y puede ayudar a calmar la piel irritada o con eczema. Muy apropiado para pieles que tienen problemas de rojeces y piel atópica.
Al elegir un aceite de masaje para tu bebé, es importante tener en cuenta las necesidades específicas de la piel de tu hijo y cualquier sensibilidad o alergia que pueda tener. Siempre es recomendable consultar con un pediatra o dermatólogo antes de probar un nuevo producto en la piel del bebé, especialmente si tiene antecedentes de problemas cutáneos o alergias. Si no, puedes hacer una pequeña prueba en una parte del cuerpo, como por ejemplo el tobillo, y ver si tiene reacción. Nosotras también le acercamos la mano a la nariz para que el bebé pueda oler y familiarizarse con ese aceite que le estamos poniendo.
Al fin y al cabo lo que queremos es que el bebé tenga una buena experiencia en la que se trate con respeto su cuerpo, vaya relacionando las partes de su esquema corporal y reforcemos el vínculo afectivo familiar.
