El verano con niños pequeños: pantallas, rutinas y aburrimiento

29/05/2026Método Montessori

Se acerca el verano y, con él, una escena que muchas familias reconocen bastante bien: más tiempo en casa, menos horarios marcados y la sensación de “vale… ¿y ahora cómo organizamos el día?”.

Durante el curso todo está bastante más encajado. Hay una rutina clara, la escuela marca el ritmo y, sin darnos cuenta, el día fluye casi solo. Pero cuando llega el verano, ese marco desaparece y aparecen muchas dudas.

Porque, siendo sinceras… ¿a quién no le ha pasado eso de empezar el verano con buenas intenciones y acabar improvisando cada día como se puede?

En ese cambio de ritmo, hay algo que suele aparecer muy rápido: las pantallas.

A veces como recurso puntual, otras como “solución rápida” en momentos concretos del día… y sin darnos cuenta, van ganando más espacio del que nos gustaría.

No suele ser una decisión consciente, más bien algo que va pasando.

“Un momento mientras termino esto…”
“Solo un ratito para poder hacer la comida…”
“Hoy ha sido un día largo…”

Y claro, al final del día aparece esa sensación de: ¿cuándo se ha llenado tanto de pantallas?

No es tanto una cuestión de prohibir o permitir, sino de observar y dosificar. ¿En qué momentos están entrando? ¿Qué está pasando alrededor para que se conviertan en la opción más fácil?

Y justo ahí aparece otra palabra que en verano se repite muchísimo: aburrimiento.

limpiar cristales

Ese momento en el que el niño dice: “me aburro” y automáticamente sentimos la necesidad de intervenir.

¿Os pasa que cuando escucháis esa frase, la primera reacción es buscar algo que hacer?

Es normal. Nos incomoda verles en ese punto.

Pero el aburrimiento, bien acompañado, no es un problema. Es más bien un espacio que todavía no ha sido ocupado. Un momento en el que, poco a poco, empiezan a aparecer ideas propias, juego libre, creatividad.

A veces no es inmediato, ni bonito de ver al principio… pero suele ser bastante importante.

Ahora bien, esto no significa dejar el día sin ninguna estructura.

Porque cuando todo es improvisación, los niños también lo notan. Les da seguridad saber que hay ciertas cosas que se repiten: las comidas más o menos a la misma hora, un rato de calma, tiempo de juego libre, salir al aire libre…

¿Habéis notado que cuando hay un mínimo orden en el día, todo lo demás se vive con más calma?

No hace falta organizar el verano como si fuera un horario escolar, pero sí mantener pequeños puntos de referencia que ayuden a los niños a orientarse en el día.

A muchas familias les ayuda pensar el día de una forma sencilla y bastante previsible, por ejemplo:

  1. levantarse, desayunar y asearse
  2. una actividad por la mañana (juego libre, parque, playa, paseo, excursión…)
  3. comida y momento de calma más o menos a la misma hora
  4. un rato de pantalla limitado (si lo vieses necesario)
  5. volver a salir o hacer alguna actividad tranquila
  6. baño, cena y descanso

No se trata de hacer planes constantemente, sino de mantener un ritmo que les ayude a anticipar qué viene después.

Y muchas veces las mejores actividades son también las más sencillas: ir a la biblioteca, bajar al parque, preparar una merienda juntos o aprovechar las propuestas gratuitas que organizan los barrios y ayuntamientos durante el verano.

Hay muchos que organizan además actividades gratuitas en verano para familias y niños pequeños: bibliotecas, cuentacuentos, talleres, música o propuestas al aire libre. Merece la pena revisar la programación cultural de vuestro distrito porque suelen salir planes muy interesantes. 

En Chamberí, por ejemplo, podéis consultar aquí la programación cultural y actividades infantiles del distrito. Programación Cultural de Chamberí 

Al final, el verano no va de hacerlo perfecto ni de tenerlo todo bajo control.

Va más bien de encontrar un equilibrio posible para cada familia en este momento, entre pantallas que a veces ayudan, aburrimiento que incomoda y rutinas que sostienen.

Y quizá la pregunta no sea tanto “cómo llenamos el verano”, sino algo más sencillo:

¿qué necesita vuestro hijo en este momento del día… y qué necesitáis vosotros también para poder acompañarlo mejor?

Gracias por leernos.
Un abrazo,
Equipo Grace Montessori School